¡Me desmío!

Haré una pausa en mi pasar-limpieza diaria de apuntes de la facultad para relatar lo acontecido anoche en el concierto de Muse. Y que conste que me cuesta dejar los cuadernos, ¿eh? Porque, estando ya en cuarto curso de carrera, hay momentos en los que al escuchar, por ejemplo, al profesor de Realización decir algo como "¿Dónde colocaríais la cámara en esta escena?" se me inundan los ojos de lágrimas y he de luchar contra mi instinto para no abrazarle y decirle "Pensé que nunca me lo preguntarías…".

Y si ahora no hablo del concierto de Muse? ¿Y si mejor comento los últimos dibujos que he hecho en clase (me gustan las asignaturas, pero es difícil romper con las viejas costumbres)? Y es que, tras una breve tentativa de cambio de clase, al final he vuelto a los brazos de Amaia, cuyo irresistible influjo, sumado a mis ataques de hambre matutinos, ha dado lugar a obras como "Amaia Palmera de Chocolate", "Amaia Croissant", "Amaia Donut" (los chistes sobre agujeros son de rigor), "Amaia Grumo del Colacao" y "Amaia Círculo Rojo" (empapada en aceite y con tres inyecciones de chocolate en la médula espinal, pero siempre digna sobre sus tacones de aguja).

Paciencia, Amaíta… ¡Sólo te quedan 2 años!😉

Bueno, pues volvamos al tema concertil. Ayer, tras 3 meses y medio de espera, despegué cuidadosamente mi entrada (la número 58 de las 10.000 que se vendieron) del calendario de Edward Gorey que organiza mi vida este año y acudí al reconstruido Palacio de los Deportes a guardar cola casi cuatro horas antes del concierto en sí mismo junto a Migle (que por fin pudo dar uso a su regalo de cumpleaños), Pablo, Teresa y mi querido hijo, Sargento.

Ufff, no me apetece enrollarme; ¡cambio de ritmo narrativo! Ya estamos en la sala, ¿vale? Los teloneros, Poet in Process, unos barceloneses que nos hablaban en Inglés (?) terminaron pronto (después de ordenar a sus secuaces que nos mandaran sentar en el suelo a la voz de "¡el grupo quiere que os sentéis!", viva el divismo…). Al rato salieron Muse, por fin, abriendo el concierto con Take a Bow. En fn, qué decir… Estuvieron geniales, y todo el tiempo mantenías la sensación de que la cosa iba a más, a más… Como cuando envías "poema picante" al 343 y sabes que cada vez te llegará uno más picante…

Hubo momentos más tranquilos, como con Hodoo o City of Delusion, de sus temas menos apreciados, y momentos de locura absoluta, como con Time is Running Out o Supermassive Black Hole, ésta última acompañada por unas proyecciones de Jango Fett y su mujer y familia bailando al ritmo de la canción.

Pero llegaron los bises, y yo ya no pude más; primero sonó Muscle Museum, el tema con el que les descubrí antes de que saliera su primer disco en España y que marcó mis 15 años, y finalizaron con Knights of Cydonia. Tras horas de pie, botando, cantando a grito pelao, sudando y sin un gramo de azúcar consumido en todo el día, de pronto la percepción de Maya empezó a cambiar… El de delante de pronto estaba muy cerca… De pronto muy lejos… Y de pronto no estaba. Cuando abrí los ojos, en un extraño mundo angosto y hecho a base de piernas humanas en el que Migle era un dios omnipotente (pues sus brazos me sujetaban y su cabeza me miraba desde lo alto), reconocí la música celestial que percibían mis oídos y recordé que estaba en el concierto de Muse. Por suerte, no fue más que uno de mis bajones de tensión; nada que no se solucione con un batidazo de chocolate…

Claro, que no sé desde dónde escribo ahora mismo, pues es evidente que si Maya se desMaya… ¡desaparece! Es lo malo de no haber tenido adolescencia, no pude practicar los desvanecimientos con subproductos acnéicos como N’Sync…

En fin, ha sido un concierto memorable en el que no dejé de dar gracias mentalmente a mi madre por elegir a un hombre de metro ochenta y pico de altura para tener descendencia, pues gracias a eso pude prescindir de las pantallas gigantes y ver en todo momento lo que ocurría en el escenario. Hoy podrán disfrutar de la misma experiencia aquellos afortunados que estén allá por tierras barcelonesas en el Salón del Manga. Sabed que os odio. Traedme regalitos.

Y, tras 11 meses de espera, el tomo 19 de La Espada del Inmortal descansa por fin en su estantería…

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3 respuestas a ¡Me desmío!

  1. Starscream dijo:

    Argh! Jango con mujer!!!! Erejía!!!

  2. Azabache dijo:

    Yo estuve en Barna, y misteriosamente casi me desMayo porque estaba abarrotao, menos mal que opte por la retirada preventiba, a Aza le mueven mas dos tabletas (de chocolate) que 2 carretas

  3. Migle dijo:

    Bravo Maya!, si he de elegir entre el ABC , El mundo y usted, sin duda me quedo con Maya.

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