Keep your eeeeeeyes on Jeeeesus

(ACTUALIZACIÓN: Ya he colgado la galería de fotos)
 
 
Back from the States!
 
Y, a diferencia de otros posts, éste está escrito por una persona a la que le da igual aburriros. Así que aseguro mayor detalle que la competencia
 
It all began in Barajas. Tras pasar varias rondas de preguntas en las que tuvimos que explicar que nos habíamos hecho la maleta solitos y no un terrorista disfrazado de madre, Álvaro, Pablo, Migle, Pedro, Bruno y yo embarcamos en el avión de Delta Airlines que nos llevaría a Niu Yolk con hora y pico de retraso. El avión en sí contenía además a Carola, Alberto y cía., recién examinaditos de Karen, con lo cual puede que se tratase del vehículo que más estudiantes de Ciencias de la Información ha contenido jamás.
 

 

Paralelamente, y por la naturaleza orgánica de la organización del viaje (amén de alguna que otra confusión en las reservas), Leyre y Laura volaban desde hacía unas horas en Continental Airlines, David hacía lo propio en Iberia, y Dani hacía escala en Londres desde Copenhague. Alba llegaría al día siguiente en US Airways.
 
Sí, cinco vuelos distintos.
Por aquello de incrementar las probabilidades de supervivencia de la estirpe, como las familias chinas.
 
Nuestro vuelo fue… pues eso, un vuelo. 8 horazas largas, amenizadas con 3 películas, un trasiego constante de comida (qué forma de cebarnos) y el antifaz de dormir de Pablo, éxito ante la azafata de su pasillo (haced clic para aumentar).
 

 
Llegamos al JFK, donde un colombiano con furgoneta a punto estuvo de tangarnos y vender nuestros órganos (o de llevarnos al hostal cómodamente, eso nunca lo sabremos), de no ser por la oposición de servidora y algún otro, con espíritu menos aventurero pero más fe en los códigos de identificación fiscal y mayor aprecio por sus bienes materiales y corporales. La imitación del señor conductor se convirtió, por descontado, en la chorrada recurrente del viaje nº1: aaaay, aquí estaban, nomás que les estaba esperaaando, ya tengo a sus compañeros acomodados en el aaauto.
 
Finalmente logramos llegar al Candy Hostel, en el Upper West Side, cerquita de Central Park, no sin antes soltar innumerables aaaahs y oooohs al ver el skyline iluminado de noche desde la minivan legal que alquilamos. Álvaro quedó tan encantado con el servicio, que le dio al tipo una propinaza no acordada previamente como si se creyera el señor bigotudo del Monopoly (sabes que escribo esto sólo para que me dejes un comentario XD).

¡¡Dados colgando del retrovisor!! Hasta la mayor horterada gana puntos si le añades un "como en las películas"

 
 
Cuando por fin nos hubimos instalado en nuestros respectivos cubículos (dividiéndonos en 3 hostales diferentes pero cercanos, por aquello de no romper la tradición disgregante), decidimos salir a explorar. Allí eran las ¿7, 8 de la tarde? Es decir, la 1 o las 2 de la madrugada para nuestros organismos, aún españoles. Agotados pero eufóricos hicimos la primera aparición en Times Square, donde las luces de neón me deslumbraron y me hicieron sentir como una paleta de provincias. Todos tenemos la típica imagen de este lugar que hemos visto mil veces en la MTV: un cantante parado donde convergen las calles, y los coches pasando rápido a ambos lados. Pues parece ser que esa estética no caduca, porque allí había un equipo de la MTV coreana grabando un videoclip protagonizado por las primeras asian ladies del viaje. Y es que la belleza oriental obnubiló por completo a mis compañeros a lo largo de la estancia, ya que, todo sea dicho, era mucho más patente que la norteamericana (ésas deben esconderse en California, patinando por la bahía con un bikini rosa).
 

Asian Lady 

 
  
A la mañana siguiente comenzamos a explorar de verdad; Wall Street, un tour en ferry por la gorra para ver de lejos la Estatua de la Libertad, la Zona Cero, el puerto, Tribeca, Chinatown… No os voy a aburrir (más) con nombres de lugares. Lo más destacable a nivel mayil (que es lo que me interesa a mí, no sé a vosotros) fue que mi cuerpo comenzó a desarrollar una peculiar reacción ante el frío atroz: la sangre. No sé muy bien por qué, pero cuando dejé de sentir las manos, dos de mis uñas (y más adelante mis nudillos) comenzaron a sangrar de forma imparable, llegando a empapar 3 kleenex enteros. Agradable, ¿verdad? Sabía que lo apreciaríais. Y es que, más interesante que el propio hecho de que encontráramos de casualidad el Cuartel General de los Cazafantasmas, es el de que yo hiciera un pacto de sangre involuntario con el logotipo por el que más de un friki me apuñalaría. ¡Si lo laváis con agua fría se irá, lo prometo!
 
 
 
Ponedme una gota en la cabeza con el Paint
 
Esa noche intentamos salir por el barrio y fue un desastre; terminamos en un karaoke de transexuales. No comments.
 
A la mañana siguiente subimos al Rockefeller Center a admirar las vistas (te meten tanto en la cabeza lo de que haya que ver Nueva York desde lo alto, que como no lo hagas parece que no has estado). Estuvo bien, aunque con un frío glacial. Al salir nos dividimos, y David y yo cumplimos el sueño que llevábamos acariciando desde hacía semanas: entrar en la Nintendo World Store. A la salida, y ya cargados con bolsas y bolsas de chorraditas niponas, no pudimos reprimir un grito a dúo de "¡¡NINTENDO WORLD STOOOOOOOOREEEEEE!!" en medio de la calle, que tuvo un extraño efecto: una japonesa que por allí andaba se acercó a decirnos Thank you for buying japanese products!. Tras salir de nuestro estupor, David le enseñó las Kittys de su móvil, y yo las numerosas tiritas de Hello Kitty compradas en Chinatown que cubrían mis dedos, y la japonesa hizo varias minireverencias diciendo Sanrio, Sanrio! Arigato! Todo muy raro, pero a saber la de conflictos internacionales que se podrían haber evitado gracias a Hello Kitty. Y a nosotros, claro.
 

  
Por la tarde/noche nos despedimos de Leyre y Laura y el resto nos dirigimos a la segunda etapa del viaje: Middletown, Connecticut.
Dani, Pedro, David, Migle, Álvaro, Pablo y yo pasamos un ameno viaje en tren. Bueno, ameno para mí, que lo pasé casi entero con el Brain Training. Llegamos a New Haven, y allí cogimos dos taxis.
Si hay algo de lo que me arrepiento en este viaje, es de no haberles hecho una foto a nuestro taxista y su copiloto. Él, una masa de carne enorme y bamboleante, con barba, gorrita minúscula (al menos lo parecía) y refresco gigante en el posavasos del coche. El pobre Dani casi muere asfixiado tras el asiento de este redneck de la costa Este. Ella, una adolescente de esas que lo mismo tienen 30 años. Una especie de choni teñida, muy maquillada y con arazos dorados, pero con las manos curtidas por una barra de striptease.
O no.
Más adelante nos enteramos de que eran padre e hija, pero cuántas combinaciones bizarras pasaron por nuestras cabezas esa fría noche…
 
Ya instalados en casa de Benji nos organizamos para sobrevivir 9 personas durante tres días, durmiendo en 2 habitaciones y compartiendo la cocina y un único baño. Y lo hicimos sorprendentemente bien… de hecho, en mi casa somos dos, y nos peleamos bastante más por entrar.
 
A la mañana siguiente fuimos a ver el campus de la universidad donde estudia Benji durante este año de beca, Wesleyan.
 

 

De la chica de la izquierda decían que era una versión fea de Maya. Teniendo en cuenta que a mí ellos mismos me sacan parecido con Alf, no sé si tomármelo como un cumplido o como una simple observación
 
 
Alucinamos con las instalaciones y con detalles como el servicio de rides, una especie de taxis privados y "gratuitos" para los estudiantes.
Tras una comida pantagruélica comenzaron algunos de los momentos más dolorosos de los 22 años que llevo pisando el suelo; lo cual, combinado con el hecho de estar en pleno viaje de fin de carrera crea un cóctel explosivo a base de salsa agridulce del cual sólo ahora soy capaz de hacer balance.
Pero estábamos en Middletown, y acudimos prestos a una charla a cargo de una jamaicana del archipiélago Lesbos que se autodefinía como "artista y activista", y que hacía chistes sobre la regla. ¿Y por qué estábamos allí? Porque, amigos, en Middletown las charlas anuncian comida gratis: diversos cafés de Starbucks y dulces de categoría que no caté; preferí mirar Gmail en los numerosos Macs repartidos por el lobby para uso y disfrute de los estudiantes.
 
Durante la cena nos fue presentado Matt, Mateo, o como quiera que se llamase. El caso es que era norteamericano, pero hablaba un estupendo Español y llevaba una camiseta con el "¿Por qué no te callas?" del Rey. Tipos tan majos como él no se conocen todos los días, y tuvo el detalle de colarnos en una hermandad universitaria
Porque existen.
Y son como todos las imaginamos.
Como nos las han enseñado mil veces.
Con bidón de cerveza y embudo incluidos.
 

Álvaro, perdón por robarte tantas fotos

 
Matt nos explicó que los tipos de la hermandad "son todos unos hilipollas", y no lo pongo en duda, pero nos moríamos por entrar. Se nos explicó que la fiesta de esa noche era una simple "pre-fiesta", que lo gordo vendría al día siguiente con una rave. Y es verdad que no nos encontramos, objetivamente, con un ambientazo: mucha gente jugando al Drink-Pong, billares, ni cristo bailando… Pero como buenos cinéfagos consumidores de todo lo yankee, gozamos como nunca viendo cada detalle del gigantesco edificio (una mansión de 3 plantas dedicada al dios Baco). Aquí un minivideo:
 
 
                               
 
  
Hubo incluso una pelea de almohadas etílica tras la destrucción de un sofá. Esa fue nuestra prueba de iniciación tras habernos mantenido algo aislados hasta el momento. David se unió con brío a los luchadores y repartió cojinazos a diestro y siniestro. Nosotros comenzamos a animarle, yo tarareé a voz en grito la melodía de Mortal Kombat y los propios americanos me siguieron. Ya estábamos dentro.
 
Aprovechando el jolgorio del momento, Pablo y yo aprovechamos para brear a preguntas a Eric, uno de los jefazos de la Hermandad (Nosequé-Psy-Epsylon, o algo así). Gracias a él nos enteramos de detalles como la financiación, la organización, las actividades, el presupuesto, etc.
Sí, ya lo sé, ¿a quién le importa? Pero para nosotros fue increíblemente emocionante.
 
El caso es que les caímos bien, y nos invitaron a acudir a la Big Party del día siguiente. Nos marchamos a casa, no sin antes hacer con Matt un repaso de las muchas formas de referirse al miembro masculino en Inglés. Él asegura haber contado más de 50.
 
A la mañana siguiente, nevada.
 

 
Día muy complicado para mí, y por el que nunca podré agradecerle bastante a David esos ratos de YouTube y DS sobre la colchoneta ruidosa. Y en general, a todos por ser tan jodidamente divertidos (chorrada recurrente del viaje nº2: qué ricooo). Fuimos a comer al buffet de la universidad, y me cag… Vale que pagan 50.000 dólares al año y que yo sólo pago 600 euros, ¿¿pero de verdad la diferencia tiene que ser tan marcada a la hora de comer??
Por 7 dólares (unos 4’70€ a fecha de hoy) tienes un buffet de hotel de ocho estrellas, con zona de ensaladas, zona de parrilla, zona de pizza y pasta, zona de hamburguesas, zona de postres, zona de cafés, zona de zona… Todo hecho allí, delante de ti, por los cocineros.
Y pese a ese precio, nos colamos, claro.
Había incluso una máquina para hacer tus propios gofres: sacabas la masa por un surtidor, y la echabas en la gofrera. A algunos les pudo la gula:
 
 
Coronado por una magdalena, yeah!!
 
 
Al anochecer volvimos a la hermandad, algunos ya bastante cocidos (chorrada recurrente del viaje nº3: Pablo, Pablo, me cagoenlanoche).
 
Por lo que nos muestra a menudo el cine norteamericano, parece que allí creen que las "europeas" (así, genéricas, como procedentes de un continente en plan Pangea) están más salidas que el pico de una mesa, mientras que los españoles sueñan con la supuesta promiscuidad de las americanas. Por lo que yo pude ver allí, acompañada casi exclusivamente de tíos, nada de esto se cumplió. A lo mejor es que no todo es American Pie y hay que currárselo más. Lo que me quedó claro es que los únicos invariablemente salidos en un país o en otro son ellos.
 
Yo, desde la perspectiva femenina, pude experimentar en mis propias carnes (literalmente) el ritual del ligue en Big Party, que consiste básicamente en sobar. Hay variantes como el Whaaatt’s yooourr naaaamee?? de los que comenzaron la fiesta en la sobremesa y que ya sudan vodka. Luego hay otros que te tocan un brazo, o la tripa, como por descuido, y se alejan sonriéndote misteriosamente como pensando "te tengo rota" (I’ve got you broken). A los dos minutos vuelven a aparecer y hacen lo mismo. Vi a otros que directamente pasaban al ataque estilo "perro sobre rodilla", pero mis encantos son limitados y nadie lo intentó conmigo.
 

Segunda por la izquierda: una americana fan de Gritos en el Pasillo. Verídico. La vio en Madrid, estando drogada.

 
 
Y la noche terminó. Agradecimiento especial a Antía por lo que ella ya sabe. Eres grande.
 
Quizás sea hora de que vaya resumiendo, ¿no?
"¡Sí, Maya"!
Vale
 
Volvimos a Manhattan acompañados por Benji y Antía, y tras bastantes problemas con trenes que no pasaban y dedos de los pies que ya no se sentían. Hotel Dusk por el camino.
 

Máquina expendedora de santos en un bareto mejicano

 
Esa misma noche, fiesta en un karaoke japonés perdido de la mano de dios y atendido por asian ladies junto a Carola y compañía. Diversión y jachondeo hasta altas horas, muchos dramas pasionales acentuados por el alcohol, música de Electric Six y un final inolvidable: vino la Policía a echar exclusivamente a los españoles, porque al parecer algún miembro de nuestro grupo (concretamente dos) creyeron que el concepto de "alquilar un privado" se extendía más allá del acto de cantar frente a una tele.
Conversación inolvidable a la vuelta con un taxista indio. Por cierto, los taxis tienen pantalla táctil.
 

Nuestra propia sitcom

 
 
A la mañana siguiente, nos reunimos con Leyre y Laura y vamos a Harlem. Es domingo, así que nos metemos en una iglesia. Cuando eres turista haces esas cosas.
No encontramos coro de gospel, pero sí algo mucho mejor. Tras ver cómo nos animábamos con su forma de ver la religión, dando palmas y cantando como los que más, un hombre se acercó a David con un come and join the service.
 
Y David went and joined the service.
Y predicó.
Y cantó.
Y todos cantaron con él.
 
Estaba prohibidísimo hacer fotos, pero Laura se las apañó para conseguir alguna del momento más bizarro del viaje.
 

Por la tarde, compras, y por la noche, los Oscar en directo a las 20:00. Así da gusto…

Sé que me estoy dejando cosas, pero me quiero acostar.

 
  
A la mañana siguiente, Brooklyn. Tienda de cómics. Maya comprar. 

 
Me entero por sms de que he suspendido Empresa Cinematográfica. Oooh…
 
Al día siguiente me entero por sms de que he aprobado Empresa Cinematográfica. Aaah… (¡gracias por tu intervención, Juan!)
 
Y en los días restantes, jornadas culturales intensivas: Metropolitan, Museo de Ciencias Naturales… Y la maravillosa Frick Collection con Migle y David, que soportaron mis "¡¡voy entrando, voy entrando, no sea que cierren!!" y mis "¿me esperáis mientras veo algunos cuadros otra veeez?".
 

The squid and the whale, guiño cinéfago detrás de la escalera

 
También tuvimos jornada de compras, aunque nada comparable a las de Pablo o Álvaro. No me probé una sola prenda de ropa. Me quedé con ganas de pillarme la Nintendo DS, porque allí está más barata, y al cambio sale por 90€. Pero no lo hice, y me compré cinco libros de Edward Gorey para engrosar mi colección (sumados al que me llegó por correo a Madrid mientras estaba de viaje). También hubo paseo por tiendas de música, que allí son mucho más baratas (Sr. Juanjo, ¿a que jamás me hubiera imaginado usted diciendo las palabras "violin bow" estando de vacaciones? ¡Pues para que vea!). Migle se pilló un guitarro nuevo a un precio de risa. En general todo está a precio de risa para los europeos. Es una situación inquietante…
 
 
 
Y volvimos a Madrid.
Encontrarte un platazo de comida a la mesa cuando para tu cuerpo aún son las 8 de la mañana es duro, muy duro… Así que luché contra el jet lag durmiendo 18 horas y media seguidas: desde las 17:00 hasta las 11:30 del día siguiente.
Funciona.
 
Y hoy, domingo, aún ando haciendo balance de este viaje. Hay mucho que organizar en mi cabeza, que por primera vez en 10 días está despejada… Sólo tengo clara una cosa: merecería la pena empezar otros 5 años de carrera para repetir algo así.
 
Os quiero, ¡¡sobreviviremos a quinto!! Y ya sabéis,
 
PRÓXIMO OBJETIVO: TOKIO
 
 
———
 
Para más versiones del periplo americano…
 
 
 

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8 respuestas a Keep your eeeeeeyes on Jeeeesus

  1. Daniel dijo:

    Me tienes envidia…;D

  2. BB dijo:

    Increible reportaje escrito y visual maya, joe hubiera dado cualquier cosa por ir por que no es que me gusten mucho los EEUU pero con vosotros hubiera sido algo distinto por completo, claro que desde el principio de tu relato ya sabia que os lo pasariais bien por que si fuisteis con DELTA AIRLINES mi pseudo compañia aerea en cubierto pues,,,,,,¿ o no te fijastes en la azafata morena que te sonreia? ….si esa es mi preferida.en fin muchas felicidades por aprovar y que mucha envidia me tas dando con ese viaje…..y en cuanto a la nintendo ds…que decir que aqui tienes a otro enganchado…claro que he dejado de lado el brain training por que estoy sumergido en el HOTEL DUSK de lleno….un saludito ta otra guapetona.

  3. Starscream dijo:

    Jarl, a mi me hicisteis la 3-14 con lo del super shuttle, yo quería el cambio!!! jajaja
     
    Por cierto (aunque se me vea en el video), que yo tb viajé a Middletown!!
     
    Muy buena crónica!

  4. Guillermo dijo:

    ¡¡¡¡JODEEEEEER!!!!
     
    Bastante buen rollo se ve que hubo en Niu Yorr (otra forma más que usamos notoros los garrulos apañoles de llamar a la ciudad), pero tan sólo resta decir una cosa ¿DÓNDE SE QUEDÓ ELCONSUMISMO MASIVO QUE SE PROMUEVE EN LOS USA?.
     
    Bueno gilipolleces aparte sólo digo que se ve que te lo pasaste muy beri güel.
     
    Por cierto (y antes de que se me olvide), ¡MUCHAS GRACIAS POR LOS CARAMELOS (RULAS IDEALES PARA EL BAKALUS HISPANIENSIS) ASÍ COMO POR LA BILLETERA (¡¡¡¡SÓLO FALTABA UNA NES  CON UN TAMAÑO PROPORCIONAL AL DE LA BILLETERA!!!!)
     
     
    Firma:
     
    Guillermo
    A.K.A.: MaCiUs
    A.K.A.: WilliamDarkslayer
     
    P.D.: Si tienes pensado irte próximamente a Tokio, te dejaré el encargo de una Nintendo DS, que me parece que está aún mas barata que en los USA (no sé si es real o no), pero el caso es que si vas, lo dicho, te pediré que me digas el precio y, si al cambio no resulta caro, pues procederé en consecuencia.

  5. Azabache dijo:

    ¡¡Ha vuelto uste de su periplo!! la verdad que mas envidia no puedo tener, aunque ahora mismo soy un cumulo de sensaciones y sentimientos que ni siquiera sabe donde y cuando vive… Descansa, recuerda y disfruta

  6. Maya dijo:

    Solucionado lo de tu ausencia, Álvaro. Éramos tantos que se me va, pero por supuesto que contaba contigo (¡eres de los pocos que no se unieron a aquella tarde de guerra bacteriológica en casa de Benji! XD)

  7. Gonzalo dijo:

    Jo Maya, como te lo has currao…Yo tambien te quiero. Gracias por este viaje.  Nunca olvidaré el recorrer hasta el ultimo rincón de una hermandad junto a tí,  ávidos de la mayor gilipollez en cada mesa, pared o puerta…

  8. Starscream dijo:

    Maya, ¿quién es Gonzalo y porqué no le vi durante el viaje?😄

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